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Juvenil División de Honor

Adrián González Romero, fiabilidad bajo palos

Con tan solo 17 años, Adrián González Romero (Sevilla, 10 de junio de 2003) ya es uno de los grandes activos de la cantera del conjunto nervionense. El joven guardameta cuenta con un futuro más que prometedor. Es, sin duda, uno de los talentos de la magnífica cantera sevillista que se dará a conocer más pronto que tarde.


Trayectoria


Adrián empezó su carrera como futbolista con tan solo cuatro primaveras. Fue concretamente en las Escuelas Deportivas Danone, ya que su tío era el coordinador, pero comenzó lejos de su posición actual. Su primera aventura en el fútbol, que duró hasta los 10 años, fue como delantero para perforar la portería del conjunto rival, no para protegerla.

A pesar de jugar arriba, fue en la calle donde descubrió que la posición de portero le llamaba mucho la atención. Prefería detener goles a marcarlos. Con 11 años decidió ocupar dicha posición y hacer las pruebas en el AD Nervión, equipo donde jugó tan solo un curso antes de llamar la atención del Sevilla FC. Tras disputar varias temporadas en la cantera rojiblanca, en edad cadete defiende la portería del Altair, uno de sus filiales de mayor importancia.

A día de hoy, Adrián es uno de los jugadores de la cantera hispalense con mayor progresión. Defiende habitualmente la portería del Juvenil A, debutó para defender la del Sevilla C y consiguió entrenar con el primer equipo en contadas ocasiones. Además, ha defendido la portería de la selección andaluza proclamándose campeón de España en 2019. Gracias a sus buenos números es un fijo en las inferiores de la Selección Española, pasando por la sub-15, sub-16 y sub-17.


Habilidades técnicas


Técnicamente es un portero muy completo. Su agilidad y sus movimientos son dignos de destacar. Por si fuera poco, su uno contra uno es admirable, pues se encuentra siempre firme y con la vista dirigida al balón durante toda la jugada, lo que le permite estar bien colocado en todo momento. Además, su capacidad de movimiento y su rapidez le permiten achicar los espacios para complicar la finalización a los jugadores rivales, consiguiendo unos números extremadamente buenos en todas sus temporadas.

Su coordinación tanto en el tronco inferior como en el superior se compagina perfectamente para conseguir un equilibrio adecuado y así poder realizar un amplio abanico de movimientos sin ningún tipo de problema. Su estirada tampoco pasa desapercibida. Se puede decir que estamos ante un portero que no flaquea en ninguna de las acciones que realiza.

Adrián es capaz de transmitir su propia seguridad a sus compañeros y a la afición. Sobre todo en la recepción del balón, utilizando perfectamente el cuerpo para bloquear cualquier disparo y no dar opción a segundas jugadas. Una de las acciones más complejas para un portero es el despeje, y también cumple con creces, pues saca a relucir su gran control corporal y su excelente coordinación en el aire.


Aptitudes físicas


Su envergadura (1’80 metros), su velocidad de reacción, su desplazamiento y su fuerza le hacen ser un portero muy completo en el aspecto físico. Además, gracias a su personalidad controla otros parámetros importantes para llegar a la élite del fútbol. Su capacidad de decisión le lleva a destacar, y su liderazgo le aporta tranquilidad al equipo. A todas estas excelentes condiciones físicas hay que sumarle su mentalidad positiva y competitiva, motivo que le anima a superarse en cada partido.


Características tácticas


La figura del portero va creciendo año tras año, y aunque la función principal es detener el balón tras la finalización de los jugadores rivales, cuenta con otras que tampoco deben olvidarse. Debe ser uno más a la hora de bascular con la línea defensiva, y eso Adrián lo hace a la perfección. Domina bien los espacios respecto a la portería, el equipo, los rivales y el balón. Eso le hace estar bien colocado en cualquier situación que se dé durante el partido.

Su participación en acciones ofensivas tampoco es extraña. Es diestro y su buen dominio de pies y su visión de juego le hacen ser partícipe de muchas jugadas donde ayuda a sus compañeros a asegurar la posesión del balón. A veces incluso es el primer jugador en empezar la construcción del juego. Otro de sus puntos fuertes reside en que intenta sorprender mediante ataques rápidos, conectando con los jugadores de arriba. Por lo tanto, aparte de ser buen portero, está dotado de inteligencia a la hora de saber leer lo que el juego pide en cada situación del encuentro.

A la hora de participar en acciones defensivas, su buena colocación y coordinación le hacen ser un portero temido para cualquier delantero.


Evolución


Con tan solo 17 años es muy pronto para saber qué será de un guardameta tan joven, pero gracias a sus números y a sus buenas actuaciones, se puede decir que estamos ante una de las perlas de la cantera del Sevilla. Además, el conjunto nervionense nos tiene acostumbrados a sacar a porteros de alto nivel. Sergio Rico, David Soria, Juan Soriano o el joven Alfonso Pastor son algunos de ellos.

Con su corta edad y su margen de mejora, no sería extraño verlo en un futuro bajo los palos del Ramón Sánchez-Pizjuán, convirtiendo su sueño en realidad.

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