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La Liga Segunda División

Manu García, el mago de El Molinón

Es, sin duda, uno de los grandes nombres propios de la actual Liga Smartbank. Con una calidad innata y un carácter competitivo propio de los más grandes, Manu García (Oviedo, 1998) ha vuelto al Real Sporting por la puerta grande. A sus 22 años ha cogido las riendas del cuadro rojiblanco sobre el césped y ya es uno de los ídolos recientes de El Molinón. Es uno de esos futbolistas especiales, que levanta al público de sus asientos cuando lleva el balón en los pies. Uno de esos por los que merece la pena pagar una entrada.


Trayectoria


Juventud no es sinónimo de inexperiencia, y eso queda claro observando la trayectoria del talentoso mediapunta asturiano. Más de cien partidos en la élite y un amplio bagaje en equipos de gran renombre internacional avalan a Manu García como lo que es: un futbolista curtido en grandes escenarios al que no le pesa echarse el equipo a la espalda.

Criado en la cantera de Mareo, donde ya apuntaba maneras, firmó a los 15 años por el Manchester CIty. Aunque llegó a debutar en la Premier League, su aventura como citizen no prosperó. Ahora, tras sumar diversas experiencias como cedido en el filial del Deportivo Alavés, NAC Breda y Toulouse, ha decidido volver al Sporting para triunfar en España. Sus cesiones en el extranjero, sobre todo en Holanda y Francia, le han servido para regresar a la Liga convertido en un futbolista total.

Su talento no ha pasado desapercibido para ninguno de sus entrenadores a lo largo de su corta carrera. Ha sido una pieza fundamental en todos los equipos en los que ha jugado. Además, es internacional en las categorías inferiores de la Selección Española. A día de hoy es un fijo en la sub-21.


Habilidades técnicas


Cada vez que toca el balón, se nota que es un futbolista diferente. Es habitual verle con él pegado al pie y con la cabeza levantada, oteando el horizonte en busca de la mejor opción. Es un jugador elegante, con un exquisito trato de balón y que maneja a la perfección las dos piernas. A pesar de que es diestro tiene un dominio notable de su pierna izquierda, tanto en conducción como para ejecutar el último pase o incluso disparar. También tiene un buen toque a balón parado.

Su característica principal, la que mejor le define como jugador, es el mencionado último pase. Como si de un funambulista se tratase, es un experto en sortear rivales en la frontal del área para ponérsela en bandeja al delantero. Se siente cómodo recibiendo de espaldas a portería para girarse y buscar alternativas. A veces sus conducciones son excesivas, pero rara vez prueba el disparo desde fuera del área.


Aptitudes físicas


A pesar de que el apartado físico es una de sus grandes debilidades, su etapa en Francia le sirvió para crecer en este aspecto. Con 1,69 metros de altura y 65 kilos de peso, es un futbolista muy vulnerable en las acciones cuerpo a cuerpo. Sin embargo, sabe usar el suyo para proteger el balón.

Tiene una arrancada potente con la pelota, lo que le permite superar líneas con suma facilidad. Es un futbolista muy escurridizo y difícil de parar una vez ha comenzado la carrera. Esto, normalmente, se traduce en faltas a favor de su equipo, ya que derribarle es la única manera que tienen los zagueros rivales de cortar su progresión.


Características tácticas


Los mejores partidos de Manu García con la camiseta del Sporting han sido jugando por detrás del delantero, con libertad para crear en zona de tres cuartos. Sin embargo, su versatilidad le permite adaptarse a cualquier posición de ataque, dependiendo del esquema que plantee el técnico. Cuando juega en banda tiende a centrar su posición, lo que permite al lateral incorporarse al ataque. Esta temporada, Miroslav Djukic también le ha situado como segundo punta en un 1-4-4-2, acompañando al referente en ataque.

Es un futbolista que necesita sentirse libre en zona de tres cuartos. Le gusta recibir entre líneas para girar sobre sí mismo y subirle el ritmo a la jugada. No obstante, cuando el balón no le llega no rehúye a bajar al centro del campo e incrustarse como interior para ayudar a su equipo en la salida.


Evolución


Cuando Manu García dedició volver a España el verano pasado, lo hizo convencido de poder triunfar en su tierra. Su fichaje ilusionó a la parroquia sportinguista desde el primer momento, pero ha sido sobre el césped donde se ha ganado su verdadero cariño.

Con solo 22 años, ya es uno de los mejores jugadores de la categoría, pero será el tiempo quien diga hasta dónde es capaz de llegar. Tiene el talento necesario para marcar una época en el Sporting y en el fútbol español, pero su futuro a medio plazo dependerá de si el conjunto asturiano consigue o no el ascenso a Primera División. Después de su gran temporada, ofertas no le faltarán.

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