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Fútbol Femenino Primera Iberdrola

Teresa Abelleira, la nueva batuta del Real Madrid

Se habla mucho de aquellas personas tocadas por una varita, o eso dicen los eruditos de la materia, pero hay otras que nacen con ella en la mano para promulgar su magia allá por donde van. Una de esas elegidas es Teresa Abelleira (Pontevedra, 2000). Su carta de presentación en la Liga Iberdrola ha sido impecable. Ya se puede decir, sin ir más lejos, que estamos ante el gran descubrimiento del año. No sin razón el Real Madrid Femenino se ha hecho con sus servicios.


Trayectoria


La centrocampista gallega dejó constancia de su idilio con el balón desde bien pequeña, un amor que le viene de familia. Sin embargo, tardó en decidirse sobre el terreno en el que quería patear el esférico día a día, lo que hace de su historia una muy particular. Con solo 16 años, Teresa fue campeona de España Cadete de fútbol con el Poio FS y se coronó a nivel europeo con la selección sub-17 portando el brazalete de capitana. Todo ello lo logró a espacio reducido, bajo un techo y con un balón de menor tamaño al habitual. Efectivamente, lo hizo jugando al fútbol sala al mismo tiempo que corría sobre el verde camino de dar el salto a lo profesional.

Compaginar ambos deportes está a la altura de muy pocos. Ese mismo año, en 2016, recibió la llamada que cambiaría el trascurso de su carrera. El Deportivo Abanca le abrió las puertas para seguir sacando todo el potencial que guardaba dentro de ella, y que poco a poco está dejando ver. Actualmente no son pocos los que conocen la magia de esta futbolista fraguada en las tinieblas. Tras años en la división de plata, ahora da clases de fútbol en la máxima categoría española, lugar al que ha llegado por primera vez tras el ascenso del combinado deportivista.


Habilidades técnicas


Teresa Abelleira tiene un pie derecho exquisito para dibujar pases a la espalda de las defensas rivales. Supera líneas y filtra envíos que a menudo parecen imposibles para superar la presión rival. Los lanzamientos a balón parado siempre recaen sobre ella, ya que su ejecución va acompañada de una buena dosis de precisión y elegancia en el golpeo. Hasta el momento, la gallega ha repartido 6 asistencias y ha visto puerta hasta en 2 ocasiones en la competición doméstica.

Poco se puede decir en el apartado técnico de una jugadora que ha cabalgado sobre el parquet. El fútbol sala aún corre por sus venas. Al ritmo de la samba brasileña y con detalles propios de las calles de Río, Abelleira juega con el balón al mismo tiempo que baila con él. La pontevedresa impregna música a la esfera cuando recorre sus botas. Eso sí, sin importar cuál de las dos sea, maneja ambas a la perfección, algo que le hace aún más única.


Aptitudes físicas


Su baja estatura le permite juguetear entre las piernas rivales a su antojo. Uno de sus movimientos preferidos es su giro a media vuelta. Con él deja atrás a toda jugadora que intente, inocentemente, quitarle el balón de los pies. En ocasiones, los 1,59 metros de altura pueden llegar a ser un inconveniente en el apartado físico, pero su carácter luchador le permite no situarse en desventaja ante contrincantes de mayor corpulencia. Además, hace un buen uso de su cuerpo a la hora de regatear y girar con el balón cosido al pie.


Características tácticas


En su etapa en Segunda División jugó tanto de interior como de pivote. En Primera eso no ha cambiado. Lo hacía junto a su habitual compañera de baile en la medular, Iris Arnaiz, jugadora que solía situarse a la par suya cuando el equipo dibujaba un 1-4-4-2.

En cambio, Manu Sánchez, entrenador del Deportivo Abanca, recurría habitualmente al rombo en la parcela central del campo. Cuando esto sucedía, Teresa aparecía por delante de la centrocampista defensiva y solía situarse en el lado izquierdo de la medular. En esa posición contaba con una tarea defensiva extra: encargarse de cubrir su lateral correspondiente ante la ausencia de una banda que se encargara de ello.

Cuando el Deportivo robaba, Teresa Abelleira siempre estaba pendiente de lo que hacer a continuación para sacar a su equipo de la presión de la forma más rápida posible. El estar bien perfilada a la hora de recibir le permitía acelerar el ritmo de la jugada y ser fundamental en las transiciones ofensivas. También era imprescindible en las defensivas, ya que siempre andaba pendiente de estar bien situada para correr hacia atrás sin dejar espacios a su espalda.


Evolución


La evolución de Teresa Abelleira en los últimos años es innegable. Ya se presagiaba que una jugadora de estas características iba a ser la abanderada de un equipo capaz de dar la sorpresa en cualquier momento. Y así lo ha sido el Deportivo Abanca. Su talento innato, una naturalidad especial y un fútbol propio de futura estrella son palabras que rápidamente pueden asociarse a la joven futbolista. Aún le queda por escribir toda una carrera, pero sus páginas de presentación ya nos han enganchado a una trama que parece tener una maravillosa historia. Su próximo capítulo pasa por el recién creado Real Madrid Femenino.

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