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Segunda B

Diego Villares, pieza clave del Deportivo del futuro

Puede sonar a tópico clásico, de esos pomposos y creados exclusivamente para las películas románticas de sobremesa, pero la historia de Diego Villares Yáñez (Vilalba, Lugo, 1996) en el primer equipo del Deportivo nació de una especie de “casualidad”. Más que de eso, de una mala planificación manifiesta que provocó la decisión final de promocionarle. Los planes del club con respecto a él transcurrían por ese camino, pero el paso nunca terminaba de darse. Sea como sea, el vilalbés se unió de forma definitiva a los mayores del Dépor una vez finalizado el mercado de invierno de 2021 y tardó días en agenciarse, por méritos propios, un puesto fijo en la medular.

A base de talento y trabajo combinados, Villares se ha convertido en un activo esencial de Rubén de la Barrera no solo para la presente temporada, sino para el proyecto a medio-largo plazo que ya construyen desde Plaza de Pontevedra. Este camino, de duración indeterminada y basado en una gran apuesta por Abegondo, tiene un único objetivo: regresar a Primera División.


Trayectoria


La carrera deportiva de Diego Villares no tendría sentido sin su paso por el Racing Villalbés, club clásico del fútbol gallego. Escaló por sus categorías inferiores hasta llegar al primer equipo, con el que brilló en Tercera División. Se convirtió en un fijo del mismo durante varias temporadas, provocando la mirada de un Deportivo que no tardó en echarle la red llegado el verano de 2018. De todas maneras, ese fue el equipo que le marcó: “Le debo todo lo que soy como futbolista y buena parte de lo que soy como persona al Racing Villalbés”, declaró el propio Villares a La Opinión de A Coruña.

El futbolista militó en el Fabril, filial blanquiazul que por aquel entonces disputaba la Segunda B. Este salto de entidad y de categoría no se tradujo en demasiado protagonismo durante el curso 18/19, con algo más de 300 minutos repartidos en 10 encuentros. Terminó la temporada como cedido en el mismo Racing Vilalbés.

Villares creció en el Racing Villalbés hasta su incorporación al Fabril en 2018

Ya de vuelta a Abegondo, una vez consumado el descenso del Fabril a Tercera, Villares sí comenzó a hacerse un hueco. Comenzó su progresión tanto en protagonismo como en capacidades futbolísticas, aunque estas últimas ya no eran precisamente escasas. El curso 20/21 significó el aterrizaje en el banquillo fabrilista de una leyenda del Deportivo: Juan Carlos Valerón, que rápidamente le convirtió en una pieza clave y totalmente omnipresente en varias posiciones. Era su comodín.

Villares conduce un balón durante su etapa en el Racing Villalbés. Imagen: El Progreso.

El debate en A Coruña sobre su salto al primer equipo se fortaleció. ¿Subir o no a Villares? No era sub-23, así que debutar con los mayores significaba su adiós al Fabril. Y conociendo la escasa apuesta por la cantera en el club, al menos hasta ahora, varios temían que le promocionaran para luego dejarle en el ostracismo. Sin embargo, el filial se le quedaba demasiado pequeño.

De repente, llegó el mercado de invierno de 2021. La nefasta planificación del Deportivo durante ese mes de enero, una continuación de las de anteriores fechas, terminó en cero fichajes para el primer equipo a pesar de dar baja a varios jugadores. Richard Barral y su séquito no tuvieron más remedio que promocionar a dos de los jugadores más destacados del filial para que el principal no quedara debilitado. Uno fue Rayco Rodríguez, un atacante polivalente y eléctrico. El otro fue Diego Villares. A partir de ahí, el vilalbés tiró la puerta abajo de una titularidad que aún conserva a base de actuaciones de gran nivel.


Habilidades técnicas


Como buen centrocampista de carácter ofensivo, Villares domina tanto el pase corto -al primer toque o a más- como el desplazamiento en largo. También cuenta con una circulación de balón siempre llena de sentido. Tampoco es mal jugador a la hora de disparar a portería, aunque en el primer equipo todavía no se ha prodigado demasiado en ello. De todas maneras, en el filial sí protagonizó algún tanto a larga distancia.

En resumen, es un jugador con las características necesarias para realizar la labor de cualquier puesto del centro del campo.


Aptitudes físicas


El blanquiazul es un pulmón. Juegue en la posición en la que juegue, aspecto a tratar en el próximo apartado, siempre aguanta los 90 minutos por muy intensa que sea la acción. Diego Villares es fondo físico y garantía de esfuerzo, aspectos que hablan de un jugador importante a la hora de defender aunque su especialidad sea la organización ofensiva del equipo.

También es un buen activo en las disputas cuerpo a cuerpo fruto de balones divididos, así como en el juego aéreo. Su apariencia puede dar a entender a un futbolista espigado (1,86 metros de altura) y no demasiado poderoso en esas disciplinas, pero nada más lejos de la realidad.


Características tácticas


Otro de los grandes puntos a destacar de Diego Villares es su polivalencia. Su posición natural es la de centrocampista creador y cercano al área, capaz de manejar a todo un equipo. También es útil en cualquiera de los puestos del medio gracias a su mencionada capacidad de sacrificio. Juan Carlos Valerón le consideraba un comodín en su Fabril por una razón muy sencilla: juega de lo que le manden. Y siempre rinde bien. El vilalbés ha actuado para el de Arguineguín tanto de centrocampista como de jugador de banda (de extremo y de lateral). Cumplió en cada una de esas posiciones.

El vilalbés destaca, sobre todo, por su gran polivalencia

En el primer equipo del Deportivo ha desempeñado, hasta el momento, su labor principal de centrocampista organizador. Con Rubén de la Barrera se le ha visto como líder en esa faceta dentro de una zona completada por Uche Agbo y el capitán Álex Bergantiños, ambos centrocampistas de contención, físico y anticipación. También ayudan a Villares en la propuesta protagonista de De la Barrera, pero el guía de la misión es él.

El equipo ha notado su inclusión desde el primer momento, aunque los resultados iniciales del técnico coruñés no fueran buenos. Los actuales, mucho mejores a pesar de no haber llegado a tiempo para seguir optando por el ascenso a Segunda, le tienen a él como una de las principales razones.


Evolución


Con contrato hasta junio de 2022, Diego Villares ya es una pieza clave en el centro del campo del Deportivo. Tanto de presente como de futuro. También un gran ejemplo dentro de la reestructuración de cantera comenzada desde hace meses con la llegada de Fran González. A pesar de crecer en el Racing Villalbés, el jugador ha esperado pacientemente su oportunidad con el primer equipo para, finalmente, aprovecharla al máximo. Su caso puede equipararse con el de Edu Expósito, jugador que creció en el Fabril y que también despuntó una vez promocionado. Gente que luchó hasta el final por su posición actual.

Además, su juventud no es más que un aliciente para pensar que todavía puede ser mejor jugador de lo que es ahora. Ha aterrizado de pie en Segunda B y tiene la capacidad de hacerlo perfectamente en un hipotético futuro en Segunda. Actualmente las de la Primera División siguen siendo palabras mayores, pero si a Villares le llega la oportunidad de jugar en la categoría de plata no hay duda de que destacará. Dado el caso, el debate más posible sería sobre qué equipo de la máxima, si no es finalmente el Deportivo, puede contar con sus servicios.

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