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ENTREVISTA | Miriam Ríos: “El fútbol levanta muchas pasiones, y a veces son insanas”

Miriam Ríos Barreiro (A Coruña, 1987) es un ejemplo más del fútbol como herramienta para cumplir sueños, aunque estos parezcan imposibles. A pesar de la desaparición del Karbo Deportivo en 1988, debido a la complicada situación económica del club gallego, Miriam eligió soñar con jugar en un nuevo Dépor femenino. Más de 20 años después, pudo hacerlo realidad. El equipo fue rescatado y ella fue una de las reclutadas para emprender aquella nueva aventura, que actualmente tiene al Deportivo Abanca como uno de los mejores equipos de España.

Su periplo como blanquiazul ha terminado, pero el Tacuense le ha dado la oportunidad de continuar con una carrera deportiva marcada por las dificultades y por la manifiesta desigualdad con respecto al fútbol masculino.

Querer dedicarte al fútbol supone tener que superar obstáculos complicados, pero el ser mujer dificulta aún más el camino. ¿En qué momento decides que quieres recorrerlo? ¿Esperabas llegar hasta donde has llegado?

Yo desde bien pequeña, desde los 3 años, juego al fútbol. La verdad es que nadie en mi familia era futbolero, así que se puede decir que yo vine con un balón debajo del brazo. Por ser mujer he vivido algún que otro percance, como desprecios y así, pero a mí me daba realmente igual, hacía oídos sordos, metía cuatro goles y hacía tres caños y tan feliz. Siempre hemos tenido que demostrar que valemos para esto. Siempre quise jugar en la máxima categoría, pero lo veía lejano. En mi mejor momento futbolístico me lesioné de gravedad y no creía que fuera posible volver a tener otra oportunidad de jugar en Primera. Pero lo logré y además en mi Dépor, un sueño más cumplido.

Juegas varios años en el Orzán, club referencia en A Coruña, pero se crea el Deportivo femenino y te incorporas a él. Supongo que fueron unos días mágicos.

Los cuatro años en los que me enfundé esa camiseta y ese escudo han sido mágicos, muy mágicos. Poder cumplir el sueño de jugar en el equipo del que soy aficionada desde niña fue algo increíble y luego seguir cumpliendo sueños, crear más y cumplirlos. Ha sido una etapa inolvidable para mí, me llevo un sinfín de momentos, de aprendizajes y de personas maravillosas.

Has comentado en alguna ocasión que uno de tus sueños, desde niña, siempre fue jugar en un hipotético Deportivo femenino. ¿Crees que la consolidación del equipo puede llevar a un cambio radical de su fútbol formativo en A Coruña, tanto en metodología como en número de niñas? Ahora el Deportivo sí es una meta real.

Por supuesto, que un club profesional tenga una sección femenina siempre es un plus. Antes de la creación del Dépor Femenino, el fútbol femenino coruñés había crecido muchísimo y que haya un equipo profesional en la ciudad es un escaparate en todos los sentidos. Una motivación para tantas niñas por pelear para cumplir sus sueños.

“Los cuatro años en los que me enfundé la camiseta y el escudo del Deportivo han sido mágicos”

Ascendéis a Primera Iberdrola, muchos os dan como candidatas al descenso y sorprendéis a todo el país con un rendimiento excepcional. ¿Cuáles crees que fueron las claves de este éxito?

Siempre digo que la clave ha sido la unión del equipo. En el Teresa Herrera nos llevamos un palo ante el Granadilla y fue nuestro punto de inflexión, en cuanto a nivel técnico y táctico estábamos bien pero el nivel físico se imponía a ello. Sabíamos que eso tenía que cambiar, y para realizar el cambio debíamos de trabajar todas muy duro y muy unidas. Si mi compañera de al lado falla tengo que estar ahí para ayudarla porque cuando yo falle estará ella.

Después de tu incorporación al Deportivo y de haber vivido grandes logros, el club decide no renovarte. ¿Tu baja participación en Primera hacía que te lo esperaras o confiabas en seguir en el club?

Desde mi fichaje por el Deportivo mis contratos han sido anuales, así que cada año pensaba que podía ser el último, siempre tienes la esperanza de renovar, pero sabiendo que puede que no sea así. Yo seguiría en el club hasta el final de mi carrera futbolística, jugando en la categoría que fuera, pero no solo decido yo. Las cosas se dieron de esta manera y hay que aceptarlo. El fútbol es así, duele, duele mucho porque todo el mundo sabe lo que es para mí el Deportivo, pero hay que entenderlo.

Ahora me toca ser una aficionada más y créeme que estaré a tope con ellas. Estoy segura de que nuestros caminos se van a volver a encontrar, tal vez como jugadora, como entrenadora o como lo que sea. A mí personalmente me encantaría seguir ligada al club y poder ayudar en todo lo que esté en mi mano.

No has sido la única baja del Dépor. Jugadoras importantes como María Méndez, Nuria Rábano, Tere Abelleira o Misa han dejado el club. Sumado a ello, su política de incorporaciones para la nueva temporada no parece seguir un criterio claro. ¿Te parece acertado el camino que está recorriendo el Deportivo de cara al futuro? ¿Crees que actualmente está apostando poco por el equipo femenino?

Yo no soy quién para hablar en ese sentido ya que desconozco la política de incorporaciones y desconozco los recursos existentes. Desconozco muchas cosas por parte del club, así que no puedo opinar de cosas que no sé. Creo que sí se sigue apostando por el equipo femenino, tal vez de una forma diferente con respecto al principio, pero también son otros tiempos. Esa parcela se la dejo a los que la llevan, yo me dedico a jugar al fútbol. Si por mí fuera, y ya tiro por sentimientos, jugadoras como Teresa o Nuria tendrían contratos de por vida en el Deportivo, pero sé que no es posible.

Imagen: R.C. Deportivo

El Tacuense te ha dado la oportunidad de seguir jugando al fútbol, pero por primera vez fuera de Galicia. Concretamente, en las Islas Canarias. ¿Cómo afrontas esta nueva aventura?

Con muchísima ilusión. Es eso, salir por primera vez de mi “zona de confort”. Afrontar nuevos retos en una liga desconocida para mí por su reciente creación, pero que tiene un nivel altísimo y más este año con los refuerzos que están haciendo los equipos. Yo voy al Tacuense con muchas ganas de trabajar, de dar el máximo de mí en cada momento. Lo he hecho en cada equipo en el que he estado, es algo que va marcado en mí y en esta ocasión no va a ser menos. Creen en mí y qué menos que devolverles esa confianza en forma de trabajo.

Tras muchas complicaciones, el pasado febrero se aprobó el convenio del fútbol femenino. ¿Crees que se han logrado plasmar negro sobre blanco las necesidades de las trabajadoras o que aún queda mucho camino por recorrer?

Creo que es un gran paso el que se ha dado, pero quedan muchos por dar. Es un convenio de mínimos, pero por algo se empieza. Debemos seguir trabajando para seguir mejorando, llevamos muchos años luchando por mejorar en todos los sentidos y se está viendo que la lucha está funcionando. Vienen muchas niñas detrás y hay que seguir luchando para que ellas tengan cosas que no tuvimos nosotras en su momento.

“Ni un cambio de equipo ni nada da derecho a nadie a insultar ni a amenazar”

¿Crees que algún día se logrará la equiparación total con el fútbol masculino o lo ves como una utopía?

Creo que no, pero tampoco pedimos eso, pedimos algo justo. La dedicación tiene que ser exclusiva a ello, que sea nuestro único trabajo y en muchas ocasiones no lo es. Eso se nota después en el rendimiento.

El camino del fútbol femenino hacia su equiparación con el masculino ha dejado grandes avances, pero también copias de malos ejemplos. Recientemente, por ejemplo, hemos visto cómo han insultado y amenazado a Damaris Egurrola por dejar el Athletic. ¿Temes que esto se convierta en habitual?

La visibilidad y la exposición pública tiene cosas buenas y cosas malas. Este es uno de los casos malos. A mí personalmente me han insultado por no seguir en el Deportivo cuando la decisión de no renovación es por parte del club, entonces yo ahí confirmo que todo esto es por falta de información. El fútbol levanta muchas pasiones y en algunas ocasiones son pasiones insanas. Sumadas a esa falta de información crea una bomba. Considero que toda persona a nivel laboral y personal tiene todo el derecho a evolucionar y mejorar.

Los y las futbolistas somos personas y también debemos mirar por nosotras. Jugar al fútbol se acaba en algún momento de nuestra vida y luego hay que seguir “sobreviviendo”. La gente no ve eso. Hay que conocer todas las partes, hay que saber si es tema económico por parte del club o de la jugadora, si es por recursos, si hay problemas personales… Un sinfín de cosas. El aficionado de fuera solo ve los partidos, pero dentro ocurren muchas cosas. Ni un cambio de equipo ni nada da derecho a nadie a insultar ni a amenazar. Te puede fastidiar más o menos pero, ¿quién en su vida no querría mejorar?

Para terminar. ¿Qué consejo le darías a las niñas que quieren dedicarse al fútbol?

Que trabajen duro, que trabajen todo lo necesario para cumplir sus sueños, porque puedo decir en primera persona que sí se cumplen. Que las cosas ahora mismo están mejor que hace 20 años, pero que hay que seguir luchando para seguir mejorando. Y que sobre todo disfruten de cada momento, sea bueno o malo, porque de cada uno van a aprender cosas.

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