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La Liga Primera División

Javi Ontiveros, un rebelde con clase

El fútbol y su historia están llenos de protagonistas díscolos, pero muchos de ellos contaban con un talento que les hacía únicos. Los ha habido en la élite y en los niveles no tan altos, y probablemente existirán mientras sigan juntándose 22 personas para jugar a la pelota. Javi Ontiveros (Marbella, 1997) es un ejemplo más de este polémico grupo. Aún así, todavía tiene mucho tiempo por delante para madurar su talento y su comportamiento fuera de los 90 minutos reglamentarios.

El andaluz, tras unos años con cierto grado de inestabilidad, ha vuelto a Primera División tras haber debutado en ella con tan solo 18 años. El Villarreal es ahora el responsable de encauzar su carrera por el buen camino. Por condiciones no será. El mismo Ontiveros es consciente de su mala fama, tal y como manifestó el día de su presentación con el Submarino Amarillo: “Intento luchar cada año por quitarme esa espina. Siempre he tenido una personalidad fuerte”.


Trayectoria


La personalidad fuerte de ‘Onti’ le trajo problemas desde bien pequeño. Su estancia en las categorías inferiores del Real Betis llegó a su fin cuando protagonizó un incidente con un compañero, hecho que aprovechó el Málaga para incluirle en sus filas. El riesgo estaba ahí, pero varios de sus ojeadores se habían enamorado de él al verle en un Campeonato de Andalucía de infantiles. Valía la pena. De todas maneras, Salva Ballesta -por entonces entrenador del filial- se vio obligado a ponerle a raya más de una vez. Sin ir más lejos, cuando parecía que Ontiveros podía instalarse en el segundo equipo del Málaga, Ballesta decidió devolverle al Juvenil por mala actitud.

Problemas aparte, el rendimiento del extremo era tan bueno que su escalada resultaba inevitable. Javi Gracia le hizo debutar con el primer equipo malacitano el 21 de noviembre de 2015, con tan solo 18 años. También logró ser titular en un choque de Copa frente al Mirandés. ‘Onti’ estaba empezando a asomar la cabeza en el fútbol profesional. El curso 16/17 fue un punto de inflexión para él. Su protagonismo en el Málaga creció de forma respetable con respecto al año anterior, gozando de un total de 950 minutos entre todas las competiciones. Anotó dos goles de muchos quilates, fruto de su genial golpeo de balón.

Javi Ontiveros debutó en Primera con 18 años, de la mano de Javi Gracia

Cuando parecía asentarse en en Málaga, su difícil carácter apareció de nuevo. Un lío de redes sociales tras una dura derrota del equipo provocó su salida como cedido en el mercado invernal de 2018. Su destino fue el Real Valladolid de Segunda, que acabaría ascendiendo. Participó en 17 partidos, pero una pelea con uno de sus compañeros de equipo convirtió la estancia en Pucela en una muesca más para su mala fama.

En verano de aquel año regresó al equipo andaluz, descendido a Segunda, para protagonizar una temporada con más altibajos que esta vez sí logró superar. Se convirtió en un jugador clave, bastante por encima de la categoría de plata. A pesar de no haber logrado el ascenso con el Málaga, Javi Ontiveros regresó a Primera de la mano del Villarreal. Allí, rodeado de alta competencia como Moi Gómez y Samu Chukwueze, se ha ganado la etiqueta de revulsivo (21 apariciones hasta el momento, pero solo tres titularidades).

En busca de un rol más protagonista, Ontiveros se trasladó a Huesca para disputar la temporada 20721 en calidad de cedido.


Habilidades técnicas


Es un hombre técnico, de buena relación con todo lo que tenga que ver con la pelota. De todas maneras, aunque no es precisamente malo a la hora de regatear, es obligatorio poner encima de la mesa su excelente disparo. Durante su etapa en Segunda División tuvo como rival a Ager Aketxe, otro top de la categoría en esta disciplina, y resulta curioso que ambos tengan un estilo muy similar. Cada uno, eso sí, con una pierna diferente. Mientras el vasco presume de zurda, Ontiveros lo hace de una diestra capaz de colocar el balón en la portería en un abrir y cerrar de ojos. Al igual que el mediapunta del Deportivo, lo hace mediante un golpeo seco que sube y baja en cuestión de segundos. Esto también le permite poner centros de gran calidad.

El marbellí cuenta con un excelente golpeo de diestra

Buena parte de los goles de Ontiveros, a pesar de no ser demasiados (10 oficiales en clubes), son de bellísima factura. Tanto a balón parado como a pelota jugada. En este último aspecto es superior a Aketxe. Salvando las distancias, el marbellí es muy dado a hacer la clásica jugada de Arjen Robben a la inversa: conducir el balón por la banda izquierda, irse hacia dentro y soltar un zapatazo seco al palo largo. Una acción que casi todos conocen, pero que pocos porteros pueden parar cuando es ejecutada con éxito. Incluso dentro del baremo de Primera División, lo de Ontiveros y su bota derecha es para comer aparte.


Aptitudes físicas


Su condición de extremo viene de la mano de unas buenas cualidades físicas. Es veloz, con zancada, pero no es el único recurso con el que cuenta para superar a los rivales. Por otra parte, aunque no rinde mal en las porfías, el juego aéreo no es su mayor virtud. Sus 1,72 metros de altura no ayudan. Esto, junto a su mencionado golpeo, convierte al jugador del Villarreal más en un tirador lejano que en un rematador.


Características tácticas


‘Onti’ es un extremo clásico que se siente cómodo en la banda izquierda, a pesar de ser diestro. Esta posición le permite realizar la mencionada jugada de Robben a la inversa, muy efectiva, pero tampoco se desenvuelve mal en el costado derecho. Quizás le falte algo de asociación, ya que es muy dado a los uno contra uno, pero sale bien parado de ellos en muchas ocasiones. De todas maneras, cuando opta por conectar el juego con sus compañeros demuestra tener una buena lectura de lo que ocurre en el campo.


Evolución


Javi Ontiveros cuenta con las condiciones necesarias para mantenerse una década -o más- en la Primera División. El problema, muy claro: los incidentes extradeportivos que, hasta ahora, han mancillado sus interesantes actuaciones en el campo de juego. Si logra limpiar este manchón, estamos ante un futbolista con el que vale la pena contar. Su gran golpeo y su explosividad, como mínimo, ya le convierten en un hombre desequilibrante en ciertos contextos. No es decir poco. Asentar la cabeza le ayudará a llegar a cotas altas, y él lo sabe.

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