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Marco Richter, un puñal en Augsburgo

Cada vez es menos frecuente encontrarse con centrocampistas de banda de la vieja escuela: a pierna natural, rápidos, capaces de poner buenos centros y trabajadores. Aunque el alemán Marco Richter dispone de cualidades suficientes para ofrecer otros registros, suele hacerlo como extremo puro en el 1-4-4-2 del Augsburgo. De esta forma, hace gala de un abanico de recursos que le sientan como un guante al conjunto ahora entrenado por Heiko Herrlich.


Trayectoria


Marco Richter (1997) es natural de Friedberg, una población cercana a Frankfurt, donde pasó su infancia jugando en el SV Ried. Pronto llamó la atención del Bayern de Múnich, club que se hizo con sus servicios y que formó al talentoso futbolista hasta 2013. Por aquel entonces se dirigió a un nuevo destino: el Augsburgo. Apostaron por él y pronto vieron cómo Marco devolvía la confianza a base de goles y brillantes actuaciones.

Con 40 tantos anotados en 60 partidos con el filial en la Regionalliga (cuarta división del fútbol alemán), Richter se convirtió en la estrella de las categorías inferiores del conjunto de Suabia. Logró gestas tan llamativas como hacer siete goles en un mismo partido (cinco de ellos en los primeros cinco minutos) frente al Seligenporten.

En 2017, con 19 años de edad, dio el salto a la primera plantilla del Augsburgo para quedarse. Desde entonces, aunque con unas cifras mucho menos llamativas que en su etapa juvenil, no ha hecho otra cosa que crecer. Por esa razón, está llamado a ser uno de los protagonistas en la Bundesliga de los próximos años.


Habilidades técnicas


Aunque se trata de un futbolista con un muy buen nivel técnico, no encontramos en Richter un jugador llamativo en sus acciones. No destaca por ser demasiado imaginativo.

Dispone de un gran regate, sustentado en la mayoría de ocasiones por un primer control portentoso con el que logra la ventaja suficiente para ir un segundo por delante del defensor. Se zafa de sus rivales mediante cambios de dirección gracias a su buena conducción, siempre con toques cortos y con el balón muy pegado a la bota. Es capaz de eludir contrarios aún encontrándose de espaldas a campo rival y con su marca a la espalda.

Otra de sus grandes virtudes es el golpeo de balón. Saca centros tensos con relativa facilidad y dispone de un buen disparo cruzado de media distancia que aprovecha sobremanera cuando parte desde la banda izquierda (o como mediapunta) y logra meterse hacia dentro. También filtra últimos pases con facilidad si se encuentra en una posición centrada.


Aptitudes físicas


Su principal virtud en cuanto a físico es la explosividad. Es rápido en espacios cortos pese a que no dispone de demasiada zancada para atacar si tiene muchos metros por delante. No es demasiado alto (176 cm), aunque es poseedor de un tren inferior bien armado y no evita ir al choque para llevarse balones sueltos o para esconderlo si lo tiene en su poder. De él se podría decir que, pese a no tener un gran físico, aprovecha notablemente sus cualidades.


Características tácticas


El atacante alemán actuaba normalmente como extremo derecho en el sistema de Martin Schmidt (normalmente 1-4-4-2 o 1-4-2-3-1), predecesor de Heiko Herrlich. Al ser el Augsburgo un equipo contragolpeador y de juego muy directo, Richter no participa demasiado en acciones combinadas de gran duración. Todavía está pendiente ver su papel con Herrlich, que aún no ha debutado en el banquillo del conjunto alemán.

Aprovecha su electricidad para hacerse rápido con el balón y sacar buenos centros, muchas veces sin necesidad de ganar línea de fondo. Lo hace desde posiciones más retrasadas y con balones tensos a la espalda de la defensa rival, que normalmente se encuentra volviendo hacia su portería. Es capaz además de finalizar jugadas, ya que suele sorprender y llegar al área en buenas posiciones de remate si el balón se encuentra en banda contraria.


Evolución


Si por algo destaca Marco Richter en cuanto a carácter es por su personalidad. Asegura no sorprenderse en cuanto a todo lo logrado y haberse asentado en la élite del fútbol teutón, puesto que ha invertido en ello todo su esfuerzo: “No soy el tipo de hombre que se pavonea, pero no tengo que pellizcarme. Esto es por lo que he estado trabajando desde mi juventud”.

Es difícil conocer el techo que tiene. Ha ido quemando etapas con soltura, logrando ser un hombre importante en sus clubes y en las categorías inferiores de la selección nacional. Pese a no ser el Augsburgo actual, por modelo de juego, su hábitat idóneo, su siguiente escalón debería ser el debut con la absoluta y recuperar los números que ofrecía antes del salto al fútbol profesional. Condiciones y fortaleza mental parece haber de sobra para que Richter consiga lo que se proponga.

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