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Serie A

Musa Barrow, el último escorpión

Musa Barrow (Banjul, 1998) fue el primer jugador gambiano que disputó un partido en la Serie A. Tras él, se ha abierto la veda de futbolistas con origen en Gambia que recalan en Italia para jugar al máximo nivel. No obstante, el caso de Musa Barrow es el más llamativo. Se perfila como el futuro de la selección de ‘los escorpiones’, es el más diferente de todos los gambianos y con solo 21 años es una de las sensaciones en el país transalpino. Ha quemado etapas muy rápido y está mostrando en el Bologna de Siniša Mihajlović su mejor nivel, actuando en una banda o en la punta de ataque.


Trayectoria


Nacido en la capital (Banjul), Musa Barrow comienza a dar sus primeros pasos futbolísticos en uno de los equipos de la capital. Salió de la cantera del Banjul Hawks Football Club, un equipo que ha exportado a diferentes jugadores a Europa, aunque Barrow se erige como el mejor producto de la institución.

Tras destacar en Gambia, la Atalanta llega a un acuerdo con el Hawks FC para cerrar el fichaje de Musa Barrow a cambio de 200.000 euros. Una apuesta bastante importante por un futbolista que apenas tenía 18 años y que no había jugado en Europa. No obstante, la Atalanta es un club que trabaja muy bien la formación de jóvenes talentos y Barrow no iba a ser la excepción, sino uno de los mejores exponentes de cómo trabaja La Dea en Italia.

Musa Barrow llega a Italia para jugar en el equipo juvenil de la Atalanta, y tras jugar solo la segunda vuelta -porque llegó en febrero de 2017- acabó anotando 13 goles y repartiendo una asistencia en 17 partidos. Una carta de presentación que ilusionó bastante a la directiva bergamasca. En su siguiente temporada, 17/18, Musa Barrow rompió todos los récords existentes. Explotó en el equipo Primavera de la Atalanta anotando 26 goles y repartiendo siete asistencias en 20 partidos. Cifra récord para el gambiano.

Tras destacar en su país, Barrow dio el salto a la Serie A italiana

Como premio, esa misma temporada, Barrow debutó con el primer equipo de la Atalanta. En enero de 2018 se estrena en Coppa Italia nada más y nada menos que ante la Juventus de Turín. La Dea acabó perdiendo el choque por 0-1, pero Barrow entró para intentar sacar la eliminatoria ante la Vecchia Signora. Toda una declaración de intenciones de lo que se le presuponía a un Barrow que acabaría debutando en Serie A en febrero ante el Crotone y haciendo tres goles aquella temporada en competición doméstica (vs. Benevento, vs. Genoa y vs. Lazio). Musa Barrow fue el primer jugador gambiano en debutar y anotar en la Serie A.

El curso 18/19 empezó demasiado bien para Barrow, aunque no acabó igual. En la ronda previa de la UEFA Europa League, Barrow anotó cuatro goles y dios dos asistencias, consiguiendo su primer hat trick como profesional ante el FK Sarajevo. No obstante, solo consiguió anotar un gol más en los 24 partidos que disputó con la Atalanta -en Serie A y Coppa-, por lo que el salto para el joven de 20 años entonces no fue tan satisfactorio como parecía. Por ello, en enero de 2020 y tras la primera mitad de año sin estrenar el casillero, la Atalanta cedió a Musa Barrow al Bologna, otro club especialista en el trato de jóvenes talentos, con obligación de compra en 2021. Y el cambio de ciudad está siendo de ensueño.


Habilidades técnicas


Teniendo en cuenta la juventud que tiene (hará 22 años en noviembre), Musa Barrow presenta un abanico de recursos muy interesantes con el balón. Lejos de encajar con los tópicos impuestos sin razón sobre los futbolistas africanos, es un jugador que tiene muy buen manejo del cuero.

El gambiano es muy hábil en la conducción del balón. Genera muchas contextos de uno contra uno y, ahí, Barrow tiene las de ganar porque es un regateador nato. Cuenta con muchos recursos técnicos para salir del duelo. Cuando parte en banda es dado a dibujar la diagonal en conducción por razones obvias de estructura del terreno de juego, pero también se maneja de escándalo con la pierna mala. Diestro de naturaleza, presenta buena técnica con la zurda y con la cabeza. No obstante, es cierto que tiene margen de mejora en algunos aspectos. Cuando se trata de un balón dividido, Barrow no siempre se lleva los duelos pese a no ser un futbolista bajo, y debe pulir el remate de cabeza.

En este sentido, es propenso a ser lanzador a balón parado, independientemente de la altura. Eso sí, en la definición es un jugador muy maduro. Ya llegó a la Atalanta con buena dinámica frente al portero, pero es cierto que ha crecido mucho en ese sentido y se nota cuando debe definir. Algo que le propulsa como jugador ofensivo.

Además, Barrow cuenta con un recurso esencial para imponerse en el terreno de juego: control orientado. Resulta un aspecto muy sencillo, pero que no todos los futbolistas son capaces de adquirir, y menos aún fuera de las grandes escuelas de fútbol. Por ello, la Atalanta se está convirtiendo en una de las mejores fábricas de talento de Europa por la formación de los jóvenes. Musa Barrow tiene un primer control muy limpio que le permite ponerse en situación favorable en la jugada, además de ser un jugador propicio a jugar en pocos toques. Eso, unido a las aptitudes físicas, le hacen ser un futbolista difícil de frenar. Todo un plus.


Aptitudes físicas


Como se mencionó, Musa Barrow no es un futbolista bajo. Cuenta con unos 1,84 metros de altura que, en los duelos aéreos, debe aprender a aprovechar. Es un futbolista fino de cuerpo, espigado, cuyo fuerte se encuentra en los espacios y no en el cuerpo a cuerpo.

Emplea muy bien su físico en la zancada y la velocidad explosiva. Es bastante largo y fibroso de tren inferior y eso, con los defensas rivales, es toda una ventaja, además de que le permite recibir choques sin desestabilizarse. Frente a la fuerza y corpulencia de los zagueros, Barrow juega la carta de recorrer muchos metros en pocos segundos y a gran velocidad. Es por ello que tanto en la Atalanta como en el Bologna ha rendido muy bien con metros por delante. De jugar en un equipo sin espacios, Barrow debería modificar su estilo de juego y no sería tan determinante. 1,84 metros de velocidad y zancada gambiana.


Características tácticas


Cabe decir que a Musa Barrow aún le queda mucho camino para formarse tácticamente. Su gran punto negativo, además del juego aéreo dividido, es la toma de decisiones. No obstante, es un jugador que sí aporta mucho a Siniša Mihajlović porque le permite al Bologna generar los escenarios más favorables para el equipo. La riqueza táctica de Barrow reside en lo que produce para sus compañeros y cómo se retroalimenta el gambiano del juego rossoblù.

No es un delantero al uso. Barrow destaca por ser muy móvil, independientemente de la zona que ocupe de partida. Le gusta moverse para generar espacios a sus acompañantes en ataque y él aprovechar los que estos dejan. Musa Barrow vive por y para los espacios. Esto es una ventaja enorme para el Bologna porque ha conseguido abarcar mucha zona del campo con un solo futbolista.

En muchas ocasiones llega a ocupar la zona ancha del terreno de juego. Al ser un futbolista con facilidad para jugar a dos toques consigue atraer a su marca al centro del campo y Barrow descarga hacia los costados. En este contexto, el Bologna puede avanzar metros a través de los costados con Orsolini. Es una práctica que Mihajlović pone en práctica cuando Barrow actúa como delantero centro. Oxigena al equipo y genera espacio a sus espaldas.

Aún así, donde más cómodo se siente Musa Barrow es en la banda. También es donde más cosas aporta para sus equipos y la zona por la que más daño genera. Normalmente aparece en el costado izquierdo, a pierna natural, pero también con capacidad para centrar por su buen dominio con la zurda.

En la última jornada, Barrow anotó el gol del empate del Bologna ante el Napoli. En la jugada del tanto, el gambiano hace una jugada marca de la casa. Rodrigo Palacio -delantero centro aquel partido- sale de zona para mover al equipo. Ahí Barrow aprovecha el espacio libre. Con una zancada traza la diagonal hacia la zona libre y, cuando el balón le llega filtrado, controla con derecha, se perfila hacia la izquierda -portería- y define con la pierna menos “hábil”. En la secuencia del gol se aprecia el movimiento de Barrow y la habilidad que tiene para definir con la zurda. Zancada, velocidad explosiva y control orientado para, en dos toques, hacer el empate. Este es Musa Barrow.

Cuando Mihajlović le coloca como referencia, tiende a caer a banda instintivamente. Su entendimiento con Rodrigo Palacio para beneficiarse mutuamente y hacer al Bologna más incisivo ha sido total. Ante el Inter de Milán, Barrow partía desde izquierda, alternó posición al centro con el delantero argentino y, cuando el espacio estaba creado, atacó la zona libre a la espalda de la defensa de Conte para definir al primer toque, de nuevo con la zurda. Otra definición magistral.

Por lo tanto, Musa Barrow le ofrece a Mihajlović un sinfín de variaciones tácticas para el Bologna. Y el técnico rossoblù potencia las cualidades del gambiano. Todo salen ganando con el trabajo que hace Barrow en el terreno de juego. Es capaz de pisar todas las alturas del campo -aunque debe mejorar el posicionamiento defensivo es las transiciones-, genera juego, oxigena al equipo y tiene la mordiente que ya no presenta Palacio.


Evolución


Es complicado vaticinar hacia qué tipo de futbolista evolucionará Musa Barrow porque tiene cualidades para ser un delantero centro que ataca al espacio o un extremo que pisa área en el segundo palo. Sin embargo, desde el costado es desde donde más peligro ha generado el atacante. Se encuentra más cómodo cuando alguien le acompaña en la zona ofensiva.

Tiene 21 años y se encuentra en plena edad formativa. En 2021, el Bologna desembolsará 13 millones de euros a la Atalanta por sus servicios, una cifra que hoy parece barata. Con un entrenador como Mihajlović y en un equipo que cuida tan bien de los jóvenes, el futuro de Barrow es bien prometedor. No tiene prisa por salir de la ciudad universitaria y es que, paradoja de la vida, Barrow está licenciándose en Bolonia en esto del fútbol. Ha aprendido a sacar lo mejor de sí, a ponerlo al servicio del equipo y a pedir el papel de estrella principal cuando ya había demasiadas en la Atalanta. Salir de Bérgamo no ha supuesto un paso atrás, todo lo contrario.

Si a Palacio (38 años) le queda un último baile en el fútbol -o el Bologna ficha a un delantero capaz de entenderse con el gambiano- y Barrow se consolida como extremo goleador, en Gambia pueden frotarse las manos con el que es, de lejos, el mayor talento del país africano. Ocho goles y dos asistencias en 14 partidos con el Bologna son el mejor preludio de que algo grande va a acontecer con un escorpión que pica vestido de rossoblù. Está llamado a dominar en Europa.

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